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"Las
experiencias lúdicas cimientan las bases para
el desarrollo de la curiosidad por el mundo
"
(Willis-Ricciuti, 1990)
"Jugamos
a ser cocineros"
A
través de esta propuesta se buscó favorecer
el desarrollo de la imaginación, la distinción
de roles y la organización del espacio de juego.
Se les entregó a los niños bolsas, las
mismas estaban llenas de elementos y utensilios de cocina.
Se respetaron los tiempos de exploración y luego
¡comenzaron a jugar!
En
distintas oportunidades se iban ofreciendo elementos
nuevos para enriquecer y motivar la continuidad del
juego. Por ejemplo: manteles, fideos secos, harina,
polenta, delantales de cocineros, gorros, etc.
Los
niños jugaban a preparar comida, exploraban los
elementos con curiosidad, mezclaban alimentos, revolvían
y cortaban. En ocasiones le ofrecían a sus compañeros
o a sus docentes lo que habían "cocinado".
De esta forma nos acercamos a la diferenciación
de roles (el cocinero o anfitrión, y el invitado).
La
sala se convirtió en cocina, restaurante, o en
el comedor de una casa de familia. Los nenes preparaban
y organizaban su espacio de juego.
Disfrutamos
muchísimo de esta propuesta, pero no nos divertíamos
tanto cuando llegaba el momento de
ORDENAR!!!




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